¿Por qué una persona lleva a cabo absurdos y repetitivos rituales? ¿Qué lleva a alguien a vivir rodeado de basura y con millones bajo el colchón? ¿Cómo explicar que oyes voces? ¿Se puede vivir con una timidez patológica? ¿Es posible salir del pozo de la adicción a comprar, al juego o al gimnasio? ¿Y pasar de la euforia a la depresión? En «Mi mente es mi enemigo» (Editorial Edaf) una veintena de personas que sufren algún trastorno psíquico responden a estas preguntas a través de sus reflexiones y su experiencia personal.
  Autor/es: David Ruipérez y Lorena L. Lobo Título: Mi mente es mi enemigo Editorial: Edaf / 360 páginas.
Con el firme propósito de que su historia sirva para ayudar a quien se halla en la misma situación y que la sociedad deje de dar la espalda a las enfermedades mentales describen en sus propias palabras sus sensaciones, sus miedos, su dolor y su desesperación, pero también su esperanza, ya que muchos han conseguido llevar una vida normal. En cada capítulo, además, reconocidos psicólogos y psiquiatras explican en un lenguaje divulgativo las particularidades de patologías como la esquizofrenia, el trastorno límite de la personalidad, el obsesivo-compulsivo, la hiperactividad infantil, la tricotilomanía, la fobia social, la vigorexia, el atracón, la depresión y todo tipo de adicciones, entre otros problemas. — “Si mi cabeza dice que eres bueno para mí, te lo daré todo, pero… ¡Cuidado! Cualquier pequeño síntoma de flaqueo me demostrará que eres un monstruo y te odiaré, me defenderé de ti con uñas y dientes”. Carmen, 27 años
— “Una cosa es estar triste en un momento dado y otra la depresión. Es un mal interior, una dejadez tal, que no tienes ganas de nada. Te quieres morir” . Vicente, 62 años -“Tras una jornada de bingo de trece horas, sin haber probado bocado, con cinco paquetes de tabaco en mis pulmones, más de diez cubatas y cien mil pesetas menos, regresé a casa”. Francisco, 58 años.
LOS AUTORES:
DAVID RUIPÉREZ (Madrid 1979) Es periodista del Diario La Razón, donde además de colaborar como redactor en la sección de Sociedad, es editor del suplemento semanal A tu salud . La mayor parte de su carrera ha estado vinculada al periodismo sanitario, lo que le ha valido el reconocimiento de la Fundación Internacional de Osteoporosis y de la Sociedad Española de Diabetes, que ha galardonado algunos de sus reportajes con sendos premios periodísticos. Además ha hecho alguna incursión en el terreno de la información deportiva, en presa y radio. LORENA LÓPEZ LOBO (Madrid 1979) Se licenció en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Durante varios años ha desarrollado su labor profesional en Radio Nacional de España, tanto en informativos como en programas. Además de colaborar en distintos medios locales, ha trabajado en otras áreas como la agencia de noticias Europa Press y la editorial El País Aguilar. Actualmente forma parte del equipo de redacción del programa Caso Abierto que emite la cadena Libertad Digital Televisión.
FOTOGRAFÍAS: Acompañando cada capítulo, Alejandro Olea presenta una serie de fotografías que pretenden reflejar la esencia de cada enfermedad que se describe en «Mi mente es mi enemigo». Salvo en puntuales excepciones, los pacientes que han contado su experiencia en estas páginas no pueden mostrarse en público, entre otras razones por el enorme estigma que aún pesa sobre la enfermedad mental. Las imágenes que han salido de la cámara del joven fotógrafo madrileño no tienen más pretensión que despertar la sensibilidad del lector, como complemento a los testimonios sinceros que encontrará en este libro. — “Tuve delirios. Creía que la televisión hablaba de mí, y durante todo el camino de vuelta a Madrid quise tirarme del coche en marcha”. Guadalupe, 51 años.
— “Cualquiera que me dé la mano puede contagiarme el VIH a través e una microscópica herida. Tengo que lavarme”. Jesús Santiago, 23 años.
— “Los ataques empiezan con taquicardias, sudores fríos y calientes, te tiembla todo el cuerpo, las piernas no te responden y sencillamente notas que te ahogas, que no puedes respirar”. Carolina, 36 años
— “Cuando me entraba el hambre me dejaba llevar, pensaba en otra cosa o fumaba para distraerme. Al final ya nunca sentía necesidad de comer, aunque sí me daban mareos y ya en la última época me costaba incluso estar de pie o sostener el secador”. Ana, 25 años.
— “He entrenado en vaqueros y zapatos porque pasaba por la puerta del gimnasio y no podía resistir la tentación”. Sergio, 28 años.
— “El mundo se vuelve un territorio inhóspito. Hay lugares buenos y malos. Al principio, cualquier cosa me costaba un esfuerzo tremendo. Situaciones cotidianas como ir a la facultad o salir fuera de mi barrio se tornaban auténticas aventuras. Todos los días eran una batalla por ganar territorio o perderlo”. Rubén,32 años.
Así definen lo que les ocurre algunos de los pacientes que han contado su historia en «Mi mente es mi enemigo». Su testimonio permite ponerse por unos momentos en la piel del que sufre la indiferencia y, a menudo, la incomprensión; de qué no puede hablar de su enfermedad en público para que no le tomen por un «bicho raro» o alguien peligroso. Pero también queda claro que nadie es inmune a las patologías de la mente y en el siglo XXI algunas de estas enfermedades están tomando tintes de epidemia en occidente. En definitiva, le puede pasar a cualquiera. El prólogo del libro corre de cuenta de Luis Rojas Marcos, profesor de Psiquiatría de New York University y ex director de los Servicios Municipales de Salud Mental de Nueva York, quien escribe «Esta obra aporta repuestas bien informadas a muchas de las preguntas que nos hacemos ante la enfermedad mental y nuestra capacidad para superarla. David Ruipérez y Lorena López Lobo ofrecen una prueba contundente de la premisa de que la buena información es la mejor forma de acabar con los falsos mitos que distorsionan las enfermedades mentales y deshumanizan a quienes las sufren. No tengo la mínima duda de que este trabajo va a contribuir positivamente a que el trastorno mental sea más aceptado como una enfermedad más, y a que los afectados consideren menos humillante la necesidad de pedir ayuda (...) ».
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