Maggie O’Farrell: 'Tiene que ser aquí' | Traducción de Concha Cardeñoso | Libros del Asteroide | 480 páginas, 23,95 euros

Una historia de amor a lo largo de varias décadas, eso es lo que nos ofrece Maggie O’Farrell. Pero no teman: no es una historia cualquiera, y mucho menos contada de una forma convencional.

Daniel Sullivan, experto en lingüística con un bagaje sentimental tortuoso, y Claudette Wells, una célebre actriz que un día decide desaparecer en el anonimato de la campiña irlandesa (algo imposible en el mundo de internet y las redes sociales, pero esto es una ficción), ven como su atípica vida en común se tambalea cuando Daniel decide saldar cuentas con su pasado.

Extraordinario y adictivo rompecabezas.

Rompiendo la secuencia cronológica lineal mediante saltos temporales y diversificando las perspectivas dependiendo del punto de vista de los diferentes protagonistas, Maggie O’Farrell se suma a este tipo de rupturas de plano y  temporalidad que aboga por el relativismo y el cuestionamiento de una verdad absoluta para contar una historia. Un punto de vista fragmentario y una estructura muy ambiciosa que requiere un esfuerzo adicional de concentración por parte del lector, para el que la recompensa es recibida con creces toda vez que va tomando forma el caleidoscopio de la historia. Siendo Daniel el protagonista central, su mutación a lo largo del tiempo deshace cualquier imagen unitaria que tengamos de él.

La maternidad, la amistad, las relaciones entre padres e hijos, el sentimiento de culpa, la cara oculta del éxito, las pasiones humanas en su más amplio sentido, son la materia con la que está construido este extraordinario y adictivo rompecabezas que es “Tiene que ser aquí”.