DÍAS de la reunión que elegirá al nuevo secretario
general de la OEA, la secretaria de estado norteamericana viaja por Brasil,
Chile, Colombia y El Salvador. Su objetivo es evitar que Latinoamérica
se incline en una dirección autónoma, evitar estallidos como
el ecuatoriano, fortalecer la marcha al ALCA y buscar coordinar esfuerzos
para hacer contrapeso a Chávez.
A pesar que ella sostiene que América Latina ya ha dejado de
tener 14 dictadores y 9 insurgencias para quedarse solo con el caso de
Cuba y la guerrilla colombiana, Rice se da cuenta que el ‘patio trasero’
va girando hacia gobiernos más autónomos o izquierdizantes.
Un artículo del ‘The New York Times’ sostiene que EEUU percibe
que 2/3 de Latinoamérica están bajo gobiernos a la izquierda
del centro. Rice ha dicho que ella puede mantener buenas relaciones con
gobiernos constitucionales de esa naturaleza.
Sin embargo, a ella le preocupa las olas de protestas como las de Bolivia
o Ecuador que tumban presidentes, el hecho que el MERCOSUR y Venezuela
pongan reparos al libre comercio, la subversión colombiana y el
giro cada vez más confrontacional de Chávez.
Tanto Bush como Chávez ganaron respectivas elecciones internas
casi en los mismos días (Octubre-Noviembre 2004) y eso ha hecho
que ambos se sientan más firmes en sus posiciones antagónicas.
Washington está aumentando el financiamiento para grupos opositores
en Venezuela mientras Caracas ha decretado reformas agraria y de prensa,
y viene implementando una política exterior de acercamiento a rivales
históricos de EEUU.
El presidente venezolano ha ido a Irán y recibido la visita del
jefe de dicho ‘estado paria’ (según la denominación de Bush)
y en estos días parte para Cuba. Caracas acaba de rescindir un programa
de colaboración militar con EEUU que llevaba 35 años. Washington
ve con suspicacias los intentos de Chávez para armar una milicia
de 2 millones de personas. El presidente venezolano acusa a Bush de invadir
otras naciones y asilar terroristas, como aduce es el caso de Luis Posada
Capriles.
En Caracas se percibe que el tour de Condoleezza trata de crear una
suerte de nueva ‘coalición de la voluntad’ en contra suya. Rice
ha dejado establecido que consideran que Venezuela es una democracia aunque
con rasgos preocupantes.
Chávez no puede ser acusado por Bush de ser un ‘dictador’, un
‘genocida’ o un ‘conquistador de otras naciones’ como si fue tipificado
Hussein. Sin embargo, Chávez es otro militar con un discurso nacionalista
socializante y que promueve un fuerte estado que intervenga en la economía,
proteja su mercado y se base en el oro negro.
A estas alturas Bush no se atrevería a invadir otras naciones,
pero si le interesa ir aislando a los bolivarianos. Algo que también
les preocupa es que la insurgencia colombiana no es derrotada y que se
puede dar el lujo de lanzar ofensivas. Chávez es percibido como
un hombre que, si bien puede cooperar en algunos aspectos, es alguien quien
estaría ‘coquetando’ con las FARC y el ELN.
Rice quiere poner una cuña entre Lula y Chávez mostrando
los dotes de estadista moderado del primero y como un ejemplo que deben
seguir los nuevos gobiernos centro-izquierdistas de Uruguay, Panamá
y posiblemente Ecuador.
El tema Ecuador es algo que podrá ser abordado. Este país
ha tenido un promedio de un presidente anual en los últimos 9 años.
La caída de Gutiérrez es algo que no ha gustado a Bush debido
a que él mantenía inmunidad para 600 soldados norteamericanos
acantonados en la base de manta para poder operar contra la subversión
colombiana. Ecuador es el único país sudamericano que se
ha dolarizado plenamente.
EEUU aún no reconoce formalmente a Palacio y teme que éste
pueda acabar prisionero de marchas callejeras o de presiones en pro de
restringir las vías hacia tratados de libre comercio o rescindir
el contrato sobre la base de Manta.
Brasil y Chile mantendrán la tesis que hay que aceptar la soberanía
de Venezuela. Igualmente ambas naciones mantendrán la vigencia de
la candidatura de José María Insulza. Algunos comentaristas
ligados a Washington (incluso del ‘The Economist’ inglés) sostienen
que EEUU se equivoca al no apoyar la candidatura del socialista moderado
mapochino. Al parecer la estrategia de Rice es conseguir un secretario
general de la OEA que no provenga del bloque centro-izquierdista sudamericano,
del cual se desconfía por sus lazos con Venezuela y Cuba. EEUU prefiere
apoyar al candidato de Fox, cuyo gobierno está en choque frontal
con el alcalde capitalino izquierdista López Obrador (a quien quiere
inhabilitar para que pueda competir y ganar las presidenciales del 2006).
Brasil quiere conseguir el apoyo de EEUU para reformar al consejo de
seguridad de la ONU y poder conseguir un asiento permanente. La cuestión
está en que, para lograr ello, Brasilia debe demostrar a Washington
su capacidad de jugar un rol moderador en el subcontinente. De otro lado
EEUU desconfía de la propuesta brasilera, la misma que es cuestionada
por importantes ‘potencias medianas’ como China, Pakistán, Italia
o Argentina, quienes, a diferencia de Japón, Alemania, India o Sudáfrica
(a quienes se les baraja como futuros miembros permanentes de dicho nuevo
consejo renovado de seguridad) se quedarían sin ampliar su potencial
y viendo que algunas competencias diplomáticas ganan espacios.
En Colombia Rice visitará a su principal aliado en la región
(y el que más fondo percibe) y estudiará la propuesta de
crear una base militar en la Amazonía de dicho país (donde
opera mucho la FARC) bajo el argumento de tener que contar con flotas aéreas
que fumiguen la zona contra cultivos de coca.
La gira acabará en El Salvador (el pequeño país
centroamericano cuyo candidato EEUU apoyó para jefaturar la OEA,
que siga teniendo tropas en Iraq y que cuenta con el continuismo oficialista
más cercano a Bush).
Rice sabe que en estos días Blair, el mayor aliado de EEUU, es
muy probable que gane las elecciones británicas. Concibe que ha
ido logrando avanzar en el medio oriente al haber hecho que Siria saque
sus tropas de Líbano, Israel y la Autoridad Palestina reanuden conversaciones
y haya un nuevo gobierno ‘democrático’ en Iraq.
El viaje a América Latina se da para evitar que un importante
bastión suyo se le vaya resbalando de las manos, vaya adoptando
posiciones autónomas y que distintos países de dicha región
empiecen a buscar sus pocas alianzas con China, Rusia o la UE.
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*Isaac Bigio es analista internacional. Es columnista de
Correo,
La Opinión y
Noticias, los periódicos hispanos de mayor circulación en Perú, EE UU y Reino Unido. Ha obtenido grados y postgrados en historia y política económica en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, donde también ha enseñado Gobierno y Administración Pública en América Latina. E-mail:
bigio2004@yahoo.com. Web:
www.bigio.org