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Autor/es: Jorge Edwards
Título: ‘El inútil de la familia’
Editorial: Alfaguara
360 páginas, 18 euros |
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 XHAUSTO, PERPLEJO, saboreando las palabras, dejando sedimentar las frases,
las emociones suscitadas por la lectura, incapaz de pensar en otra cosa.
Así me sentía cuando cerré, quién sabe por
cuanto tiempo, ‘El inútil de la familia’, toda vez agotado el último
capítulo. Pues los buenos libros, cuando los guardamos, sabemos
que nos están esperando, llamándonos desde la estantería
cada vez que nuestra mirada se cruza con su lomo. Novela, biografía
y autobiografía, historia y ficción, Jorge Edwards funde
y confunde los géneros como única forma posible de abordar
la vida de Joaquín Edwards Bello, el primo hermano de su padre,
‘el inútil de la familia’, un personaje excesivo y contradictorio,
un escritor tan irregular como adelantado a su tiempo. Simultaneando el
tuteo con el protagonista, como si éste hubiera estado presente
durante la gestación del libro, y es evidente que lo estaba en el
pensamiento del autor, con la alusión al mismo en tercera persona
en su papel de confidente del lector, el escritor chileno reconstruye,
por medio de un laberinto de personajes secundarios perfectamente acabados
y enriquecedores, unos reales, otros extraídos de las novelas autorreferentes
de Joaquín, aficionado a dejar retazos alterados de su biografía
valiéndose de distintos alter ego, la vida de un pariente que siempre
le ha obsesionado. Ludópata incorregible, tan desafiante como cobarde,
suicida arrogante, visionario, burgués desclasado por voluntad propia,
viajero desarraigado, putero y devoto de la Virgen, excéntrico hasta
el desconcierto, todo menos mediocre, Edwards Bello (1887-1968) no deja
de ser un producto de su época, lo que, su muy aventajado sobrino
segundo, aprovecha para entretejer con amenidad su historia a la del siglo
XX, siempre desde el punto de vista de un criollo que reniega del provincianismo
de sus compatriotas, como deja claro cuando dice que “a todos los chilenos,
o a los de talento, por lo menos, les hace bien escapar de Chile”. Estructurado,
en palabras del propio autor, como ‘un gran paréntesis’, el texto
se abre con el día que marcó el principio del fin de Joaquín,
para cerrarse con el episodio de su anunciado suicidio. En medio, con un
ritmo ágil, un lenguaje rico, trufado de chilenismos y buenas dosis
de metaliteratura, Jorge Edwards aprovecha el reflejo de su controvertido
pariente para mirarse a sí mismo en el espejo mientras va deshaciendo
la madeja de misterios que rodean a la figura del polémico autor
de ‘El roto’ y ‘El inútil’. Magistral.
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