El cine de acción tuvo su época dorada de éxito
comercial de la mano de actores musculados como
Van Dame,
Stallone
o el inefable
Schwarzenegger. No hablo de logros en cuanto a calidad
porque, en general, ésta casi siempre estuvo ausente en los filmes
encabezados por tales forzudos. Quizá, del basto repertorio dejado
por ellos, creo que salvaría la primera parte de
Rocky, que
incluso se podría desencasillar de aquella pretérita fórmula
del cine de acción. En los últimos años, el género
necesitaba revitalizarse con nuevas caras y, sobre todo, con nuevas ideas.
El primer problema tenía una solución relativamente sencilla:
bastaba con buscar nuevos forzudos que suplantaran a aquellos cuyos años
no pasaban en balde pese a las cirugías y el parcheo 'siliconar',
además de complementarlos con nuevas acompañantes más
explosivas. Pero aún quedaba pendiente la cuestión de las
ideas, es decir, la de crear nuevos guiones que entretuvieran a los adeptos
del género
palomitero con historias distintas a aquellas ya añejas.
Y la solución vino de la mano de un arte, siempre considerado
injustamente inferior al cine, pero que antecedió a éste
y casi siempre fue un prolífico vivero de ideas para el pujante
séptimo arte. Hablo, por supuesto, del cómic. Superhéroes
de la Marvel como Spiderman, el Capitán América, Daredevil,
Hulk o la Patrulla X, entre otros, siempre estuvieron ahí, a la
espera de que la tecnología, en especial la digital, adquiriera
un desarrollo tal que hicieran posible sus adaptaciones cinematográficas.
Aunque es de justicia reconocer que la primera adaptación de calidad
de un héroe de papel se produjo con Superman, de la editorial
DC Comics, hace ya bastantes años.
Ahora ha llegado la adaptación de Elektra, cuyo debut fílmico
se produjo en Daredevil. En aquella entrega, el protagonismo era,
en exclusiva, para el Hombre sin miedo. Pero la fuerza que le imprimió
Jennifer Garner a su papel de Elektra convenció a los productores para
desarrollar una trama que protagonizase en solitario la asesina vestida
de rojo. Y así es cómo nació esta película
que, en realidad, se ha quedado en una declaración de buenas intenciones
y que, pérdida en malabarismos digitales más propios de
Matrix, hace escasa justicia al personaje creado para el cómic por Frank
Miller.
De entrada, los esfuerzos por dulcificar la despiadada personalidad
de Elektra traicionan la concepción original del cómic, ya
que, en la viñeta, esta bella joven, experta en el mortal arte del
ninjutsu, es una mercenaria, una asesina sin escrúpulos que
mata para el mejor postor.
El problema de esta adaptación quizá radique en una imposición
propia del género: la necesidad de que el héroe-protagonista
luche por una buena causa o defienda a inocentes. El haber mostrado a Elektra
tal y como es su personaje de cómic hubiese sido arriesgado, puesto
que sería más difícil conseguir la empatía
con el público a través de una mujer despiadada que mata
sin titubear y cuya vida sigue lastrada por varios traumas infantiles.
Además, con el afán de no solapar al superhéroe matriz
(Daredevil), cuya secuela ya debe estar en la cabeza del algún productor,
no se menciona el nombre de éste ni de soslayo. Y esto no es baladí,
puesto que, en gran parte, el origen de Elektra como heroína está
en el enfrentamiento que tuvo con Daredevil, quien a su vez era la pareja
de la joven en su vida pública como Matt Murdock. El odio de ella
hacia éste nació de una confusión que la llevó
a pensar que Daredevil había asesinado a su padre; toda esta trama
está desarrollada en la película que protagonizara Ben
Affleck, y aquí apenas se hace mención a ello (se cuenta
que ella murió en aquella otra historia y el nuevo relato engarza
con el anterior a través de su resurrección a manos de un
viejo maestro que, a su vez, la adiestró como discípula).
Por tanto, el film decepcionará a los adeptos del personaje de
cómic y tampoco satisfará mucho a quienes pretendan ver una
gran película de acción y peleas bien rodadas. Ni siquiera
los esfuerzos de la bella Jennifer Garner por aportarle una carga dramática
a su personaje son verosímiles ni palian las taras de esta floja
adaptación. Junto a The Punisher, esta triste Elektra
pasa a engrosar la fúnebre lista de mediocres adaptaciones de personajes
provenientes del universo Marvel. Espero que la llegada de Los cuatro
fantásticos o El motorista fantasma redima al respetable
de estos pufos.