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Autor/es: Tom Sharpe
Título: Wilt no se aclara
Editorial: Anagrama
259 páginas, 15 euros |
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 UEVE AÑOS después de la última entrega de la exitosa serie ‘Wilt’, Tom Sharpe nos entrega un capítulo más de las andanzas del gafado profesor, un tipo anodino que siempre acaba envuelto en situaciones kafkianas. Casado con una estúpida arribista y con cuatro desesperantes cuatrillizas por descendencia, la vida de Henry Wilt es un puro despropósito en la que, sistemáticamente, el desastre se anuncia como inevitable. En este caso, la excusa para ser sumido en el caos más absoluto por el autor, es una inocente excursión por la campiña inglesa en un bienintencionado intento de búsqueda de la esencia de ‘lo británico’. Conociendo el exacerbado sentido crítico del cascarrabias de Sharpe, la experiencia no puede conducir a nada bueno. La verdad es que a estas alturas, los recursos de estilo y los planteamientos argumentales del veterano escritor, con el que un servidor se ha reído lo suyo en el pasado, están demasiado vistos. A saber: ridiculización de personajes respetables con gustos sexuales inconfesables y situaciones rocambolescas en las que la sucesión de equívocos siempre desembocan en una suerte de caos pirotécnico. También se repiten los blancos de las agrias puyas ‘sharpianas’: la clase política, los potentados incultos, la prensa sensacionsalista y, sobre todo, el sexo femenino en general, intrigante y ambicioso por definición, lo que deja claro que la misoginia de nuestro hombre ha ido en aumento con la edad. Lo mejor que se puede decir es que entretiene y, a ratos, divierte.
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