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La última voluntad de un ‘mojado’

Los tres entierros de Melquiades Estrada (★★★✰✰) | Este primer largo dirigido por el veterano intérprete texano supone un notable debut, salvando algunas de sus lagunas argumentales y su, a veces, falta de tensión dramática.

Julio César Cedillo (Melquiades Estrada) y Tommy Lee Jones (Pete Perkins), en un fotograma del filme.

A los mexicanos que intentan cruzar la frontera que separa su país de EE.UU. se les conoce como los ‘espaldas mojadas’. Las razones que les llevan a lanzarse a tan peligroso viaje no son muy distintas a las de los miles de inmigrantes que, a través de nuestras fronteras con África, intentan llegar a las costas españolas. Buscan trabajo para enviar dinero a su familia, labrarse un porvenir allí y, como la mayoría desea, poder reunirse de nuevo con los suyos en su México natal. Los ‘mojados’, igual que los inmigrantes que arriesgan su vida en pateras y cayucos, se juegan la vida en su paso fronterizo. Han de cruzar el Río Bravo, atravesar zonas desérticas, eludir las picaduras de las víboras y, por último, saltarse diversos controles policiales.

Un reclamo de dignidad para los olvidados que a diario mueren, en busca de un futuro mejor, sin ser llorados por nadie

Melquiades Estrada (Julio César Cedillo) es un ‘espalda mojada’ que llega hasta el sur de Texas, justo en la frontera norte de su país de origen, para trabajar como ganadero. Allí conocerá al capataz de la región, Pete Perkins (Tommy Lee Jones), quien le dará un puesto como pastor. Entre ambos surgirá una fuerte amistad dadas sus afinidades: les gusta el trabajo de campo, los caballos y son personas solitarias. Perkins, habituado a tratar con gentes mediocres y de escasos principios, ve en Melquiades un hombre honesto, digno e incapaz de hacer daño. El suceso de su muerte, abatido accidentalmente por el disparo del joven e inmaduro guarda fronterizo Mike Norton (Barry Pepper), y el desinterés de la policía local por hallar al culpable llevan a un enfurecido Perkins a tomarse la justicia por su mano.

Tras encontrar al responsable, Pete cumplirá la última voluntad que su amigo Melquiades le hizo prometer: que en caso de morir allí, envíe su cuerpo a su recóndito y añorado pueblo de origen. Enterrado, primero, por un asustado Norton de forma precipitada, y luego por las autoridades locales en el cementerio público, un testarudo Pete no cejará hasta cumplir su promesa. Y así se embarcará en un largo y duro viaje en el que obligará a Mike, a modo de penitencia y disculpa, a cargar con el cadáver de Melquiades Estrada hasta el recóndito paraje donde se celebrará su tercer y definitivo entierro.

Los tres entierros de Melquiades Estrada supuso el debut de Tommy Lee Jones en la dirección y, para su historia, que quería situar en su tierra texana, contó con el guión de su amigo Guillermo Arriaga. De ahí que la primera parte del metraje, donde se nos presentan a los personajes y los hechos de la muerte de Melquiades, tenga esa estructura narrativa fragmentada tan típica del guionista de Amores perros o 21 gramos, tratando de aportar a cada trama diversos puntos de vista. Después, la película se convierte en una ‘road movie’ y adopta una estructura lineal para relatarnos el viaje de Pete, Mike y el cadáver de Melquiades, en constante estado de putrefacción. Quizá sea esta parte la más destacable y en la que el filme cobre más interés, pues la presentación anterior no termina de cuajar como en otros guiones de Arriaga, y resulta un tanto aburrida. No obstante, es válida para mostrarnos la rutinaria y solitaria vida de los habitantes de la zona: campesinos, policías locales, guardas fronterizos y gentes llegadas de otros estados que no terminan de encajar.

Luego, cuando comienza el viaje, la película trata de poner el acento en el tira y afloja entre Pete y el apaleado Mike, en la persecución de la policía hasta que atraviesan la frontera y, en el tramo final, en la búsqueda del paraje donde Melquiades quería descansar eternamente. Destacan, de esta segunda mitad del filme, algunos guiños de humor negro a costa del cadáver de Melquiades, cada vez más desecho, una secuencia con un viejo ciego aguardando su muerte en una casa perdida en mitad del campo y el último entierro de Melquiades.

Este primer largo dirigido por el veterano intérprete texano supone un notable debut, salvando algunas de sus lagunas argumentales y su, a veces, falta de tensión dramática. El buen trabajo de todo su reparto, incluyendo a los secundarios Melissa Leo (Rachel), Janury Jones (Lou Ann Norton) o Dwight Yoakam (Belmont), también la salvan de haber caído en una cinta mediocre. Y también la rescata el hecho de que, en cierto modo, la película sea un reclamo de dignidad para los olvidados que a diario mueren, en busca de un futuro mejor, sin ser llorados por nadie.

Título: Los tres entierros de Melquiades Estrada (The three burials of Melquiades Estrada) Dirección: Tommy Lee Jones. Países: USA y Francia. Año: 2005. Duración: 116 min. Género: Drama. Interpretación: Tommy Lee Jones (Pete Perkins), Barry Pepper (Mike Norton), Julio César Cedillo (Melquiades Estrada), Dwight Yoakam (Belmont), January Jones (Lou Ann Norton), Melissa Leo (Rachel), Levon Helm (Anciano ciego), Mel Rodríguez (Capitán Gómez), Cecilia Suárez (Rosa), Ignacio Guadalupe (Lucio), Vanessa Bauche (Mariana). Guión: Guillermo Arriaga. Producción: Michael Fitzgerald, Luc Besson, Pierre-Ange Le Pogam y Tommy Lee Jones. Música: Marco Beltrami. Fotografía: Chris Menges. Montaje: Roberto Silvi. Diseño de producción: Merideth Boswell. Dirección artística: Jeff Knipp. Vestuario: Kathleen Kiatta. Estreno en USA: 14 Diciembre 2005. Estreno en España: 17 Febrero 2006. Web:  http://www.threeburialsfilm.com

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