Había, en general, buen material fímico que votar, pero el resultado de los premios desprende un tufillo de lo más conservador. Muchos dábamos ganadora como mejor película a Brokeback Mountain [1] sin habernos planteado el arriesgado perfil de esta apuesta para la Academia. ¿Iban los pseudoprogresistas académicos a echar por tierra el mito del Oeste americano votando una cinta rupturista con este espíritu tan incardinado en el American way of life? Quizá eso les hizo pensar en exceso y se dieron por contentos con darle el Oscar a mejor director a Ang Lee [2].
No es mala ganadora Crash [4], no obstante. ¿De escaso nivel para tanto premio? No lo sé. Aunque para mí es mejor el guión original de Match Point [5] de Woody Allen [6], un hombre al que se debería hacer un monumento por su constancia: escribe, dirige y, a veces actúa, con la regularidad de un reloj suizo. Aquí sí nos hemos percatado de ello y le hemos puesto una bonita estatua en Oviedo [7].
Más indicios de conservadurismo en los votos. Le dan el Oscar a mejor actriz a una buena chica americana que interpreta a una conocida dama del country americano: Reese Witherspoon [8] por En la cuerda floja [9]. ¿Mejor actriz para el personaje de una transexual? Peliaguda cuestión. En la categoría de mejor filme de habla no inglesa, tampoco la favorita Paradise Now [10] se llevó el Oscar. Al menos han dado uno, por primera vez, a una película sudafricana: Totsi [11].
A Clooney [12] sólo le premiaron por Syriana [13], una compleja y excepcional película sobre la amplia red de tejemanejes que se urden en torno al control del petróleo. No he visto Good night and good luck [14], por lo que me abstengo de opinar sobre si mereció un trato menos tacaño.
El cero patatero de Munich [15] a uno también le da que pensar. El peso de la comunidad judía es importante en Hollywood y, aunque Spielberg [16] también es judío, quizá no les haya gustado una película neutra y de trasfondo pacificista.
La gala se mantuvo bajo parámetros muy comedidos y a nadie se le fue la pinza en su discurso de agradecimiento. Jon Stewart [17] estuvo elegante, eficaz y certero en la pulla, y contribuyó a acortar la duración de la gala.
Pero al margen del rollo glamuroso, estos Oscar cierran un año de una excelente cosecha cinematográfica, y esto es lo esencial. Qué dure la racha.
