«(…) ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son».
Soliloquio de Segismundo en La vida es sueño (Pedro Calderón de la Barca)
- Interstellar [1]
- El truco final [2]
La ambivalente condición de disfrute y sufrimiento de los sueños los convierten en experiencias tan codiciadas como repudiadas. Pueden ser un plácido lugar acolchado para la mente o un ingrato páramo propicio para lo peor de nuestro subconsciente. También el cine nos los ha mostrado como un peligroso espacio donde un tipo con la cara quemada, jersey a rayas y una manopla con cuchillos nos puede aniquilar; por cierto, el último ‘remake’ de Pesadilla en Elm Street me resultó irrelevante. En el caso de Origen, Christopher Nolan [3] utiliza el mundo de lo onírico como soporte de un thriller tan inteligente como audaz. El director y guionista inglés vuelve a tejer una historia de muñecas rusas al estilo de su excelente Memento dotándola de la potencia audiovisual de su magnífica El caballero oscuro. Y el resultado es tan convincente que mi reflexión inmediata es clara: los grandes estudios precisan del talento de gente como Nolan. Porque su contribución es clave para conmover, entretener y hacer pensar al espectador con nuevas historias. Lo del 3D y tecnologías aledañas no dejan de ser meros subterfugios para enmascarar el raquitismo creativo de algunas productoras.
No se sustrae a reflexionar sobre cómo las personas nos refugiamos en sueños ante la ingratitud de una realidad que nos resulta escasa y ramplona.
Origen supone la reconciliación del ‘mainstream’ con el cine de calidad. Y si lo pienso bien, salvo los casos del propio Nolan o el de Zack Snyder [4], pocos directores han logrado tal maridaje con éxito en los últimos tiempos; antes solía ser Spielberg [5]quien ejercía ese papel.
La película se basa en la idea de que los sueños son espacios recreables y manipulables. Un grupo especializado en ello vive del espionaje industrial a grandes magnates de los que obtienen información secreta para su posterior venta. El personaje de DiCaprio [6] (Cobb) dirige uno de estos grupos desde hace tiempo. En un trabajo del pasado, él y su pareja (Marion Cotillard [7]) sufrieron dramáticas consecuencias tras despertar de un largo y adictivo sueño. Con el lastre emocional de aquella tragedia sigue adelante Cobb con la única meta de poder volver junto a sus hijos: “El mayor bien es pequeño”, que diría Calderón. Un último trabajo le permitiría borrar sus antecedentes criminales y regresar a EE UU al lado de ellos.
Pese a tratarse de una cinta de entretenimiento, Origen no se sustrae a reflexionar sobre cómo las personas nos refugiamos en sueños ante la ingratitud de una realidad que nos resulta escasa y ramplona. Quizá despreciando pequeños aspectos de la vida cotidiana que la hacen merecer la pena pese a todo. En esa encrucijada es donde sitúa Nolan a Cobb, enfrentándolo a sus contradicciones a través de la voz de la conciencia ejercida por el abuelo de los niños (Michael Caine [8]). ¿Soñar despierto o soñar dormido? Ahí radica la elección.
